“América está envejeciendo. Mientras los Baby Boomers entran a la edad de retiro, nuevos retos se presentan con considerables implicaciones para prestamistas y deudores. En particular, dado el impacto que tiene el envejecimiento en la memoria y habilidades cognitivas, es necesario considerar las implicaciones de las decisiones financieras tomadas por individuos mayores. Para el momento en que los individuos llegan las edades tradicionales de retiro, cuando muchas decisiones financieras importantes son tomadas, las habilidades cognitivas se encuentran en declive como parte natural del envejecimiento”.

Así comienza un estudio reciente (link en inglés) por la Asociación de Banqueros Hipotecarios titulado Conocimiento y Comportamiento de Vivienda de Americanos de Edad Avanzada, basado en entrevistas con aproximadamente 25,000 americanos realizadas en 2012, lo cual es una muestra representativa de 43 millones de personas mayores de 65 años.

Estamos viviendo más años, el periodo de jubilación se ha extendido, alguna vez fue visto como tiempo para reducir el ritmo, tener menos responsabilidades, sin preocuparnos por trabajar (solo si era un pasatiempo). Pero el permanecer sin retos puede llevar a la pérdida de nuestras habilidades cognitivas. La memoria y la cognitividad parecen mantenerse estables en nuestros 70’s, pero se atrofian rápidamente después de eso. Así mismo, el índice de padecimientos de la memoria aumenta rápidamente con la edad. Al llegar a los 90 años, un 20 % de los individuos sufrirán un padecimiento de la memoria, según el estudio, lo cual puede traer dificultades al administrar el dinero. Mientras la longevidad lleva las decisiones financieras a edades más avanzadas, cualquier manera de mantener la mente sana o frenar su declive natural, es bienvenida.

“Si como el viejo adagio dicta y los 85 son los nuevos 65, entonces las personas de 85 años de edad se enfrentarán a decisiones que antes eran tomadas por alguien de 65, pero ahora con menor capacidad cognitiva. Finalmente, con una población que envejece, cada año habrá más adultos mayores. Así que una carga cognitiva mayor será enfrentada por porciones más grandes de la población americana”.

El estudio reporta que “las capacidades cognitivas son vistas como factores determinantes en los resultados financieros y de calidad de vida para los individuos. Los psicólogos cognitivos a menudo clasifican las habilidades en “inteligencia fluida” e “inteligencia cristalizada”. Las primeras son habilidades del pensamiento: funciones ejecutivas, razonamiento abstracto y memoria. Estas están en su mejor punto durante la adolescencia y van deteriorándose con la edad. Mientras los individuos pasan por su segunda década de vida, el declive en la inteligencia fluida es compensado por una creciente inteligencia cristalizada, que se caracteriza por el conocimiento de habilidades acumuladas a través de la educación formal e informal, entrenamiento y experiencia. Estos aumentan con la edad hasta que los individuos llegan a sus 50 años y entonces comienza el declive. Así que para el tiempo que los individuos llegan a la edad tradicional de retiro, cuando muchas decisiones financieras importantes se tienen que tomar, sus habilidades cognitivas ya están en declive como parte natural del proceso de envejecimiento”.

Muchas de las personas que tienen propiedades en Puerto Vallarta, también tienen un hogar en su lugar de residencia. Esto significa que hay el doble de responsabilidades, lo cual puede ser muy demandante, especialmente en el plano financiero. Queremos asegurarnos de que estamos las mejores decisiones cuando de nuestras casas se trata, que para muchos constituyen sus mayores propiedades.

¿Qué podemos hacer? Un método que todos deberíamos emplear es el “úsalo o deséchalo”, el cual nos dice que los ambientes estimulantes ayudan a preservar, y en algunos casos mejorar, la agudeza mental al mantenerse ocupado, física y mentalmente, en cualquier número de formas. Tal vez puedes mantener un trabajo de medio tiempo, escribir ese libro que siempre has querido o convirtiéndote en un experto de algún campo. Lo cual en esta era del Internet, no es tan complicado.

Pero, como dice el estudio, eso no es suficiente. Mientras nos acercamos a los 80 años todos debemos tener alguien confiable, más joven que nosotros, con quien discutir asuntos financieros. En el mejor de los casos, un hijo o hija o un antiguo socio de negocios cercano. Muchos han estado trabajando con un asesor financiero durante años, el problema es que ellos envejecen con nosotros, así que probablemente necesitemos un cambio. Pero no podemos llegar a nuestros últimos años preocupados acerca de tomar una mala decisión financiera, porque eso es algo que no podremos evitar.